viernes, 31 de diciembre de 2010

Hasta siempre, 2010.

Sé que este año, para la mayoría, ha sido un año para olvidar, sobre todo por el contexto de crisis económica y todo lo que eso conlleva en el ámbito personal: negativismo, tristeza, rabia, rencor, inseguridad, miedo... Una gran nube negra y llena de relámpagos. Si a eso se le añaden problemas en lo sentimental, personal... Entiendo que para mucha gente este año haya sido demasiado largo.

Sin embargo, para mí ha sido un año muy especial que siempre que lo recuerde me dibujará una sonrisa en la cara. Por supuesto, ha habido momentos malos (muchos con origen en los años 2007, 2008, 2009 - trienio tsunámico para mí -), pero de todo se aprende y se puede sacar algo bueno.

Este es el contexto:

El fin de 2009 y principio de 2010 empezaron fuerte, con tantos altibajos sentimentales que parecía una montaña rusa. Lo que creí que eran triunfos y que, en un principio, me sacaban sonrisas, no eran más que síntomas de que no me había recuperado, de que algo no iba bien. La herida que yo creía cerrada estalló y mostró una infección espectacular. Me desesperé, lloré, maldecí ... Me hundí... directa a la UCI.

En lo personal también estaba atravesando una época dura. Soy una persona fiel y leal, algunos a veces me dicen que debería haber nacido en una época en la que las personas tuvieran y valoraran esas y otras características igual de importantes (honradez, nobleza de espíritu, sinceridad, altruismo...) y miraran más por los demás y menos a su ombligo y su bolsillo. No es cuestión de decir lo maravillosa que soy porque no es verdad, tengo muchísimos defectos, muchos, muchísimos... Pero soy una persona que evita por todos los medios hacer daño a los demás; que es sincera con sus amigos en lo bueno y en lo malo porque espero lo mismo de ellos; que abraza porque me gusta demostrar el cariño que tengo, porque casi disfruto yo más dando los abrazos que el otro cuando los recibe; que prefiere regalar algo que tenga sentido aunque sea con meses de retraso o por sorpresa, simplemente porque he visto algo que me ha hecho acordarme de esa persona; porque soy risueña y me gusta hacer el imbécil y llorar de risa sin tener que soportar malas caras, miradas o comentarios... Darte cuenta de que los que creías que eran tus amigos no lo son, es un palo duro (siempre lo es), pero lo es más si estás pasando una mala racha y es precisamente en ese momento cuando más les necesitas.

Profesionalmente llevaba perdida unos meses, desde que había terminado la carrera, porque me había dado cuenta de que no me llenaba. Provocó la sensación de haber tirado 5 años a la basura y mucho dinero. Eso suponía además, una culpabilidad para con mis padres, que me habían apoyado durante la carrera y ahora me miraban inquietos.

Pero llegó 2010, y todo cambió.

Mi gran fracaso sentimental, los demás pequeños fracasos ¿sentimentales? y la explosión de la herida y todo el proceso de supuración me trajeron la inspiración necesaria para limpiar y me salieron unos relatos chulísimos.

Llegó el momento de estar callada y de observar, analizar y sacar conclusiones. Nunca se aprende tanto como cuando no se tiene voz y sólo se puede observar. Nunca te puedes curar sin desinfectar antes la herida. Tocó ponerse manos a la obra, quitar la costra, abrir e indagar, removerlo todo bien y limpiarlo hasta que estuviera listo para poder cicatrizar. Si no entiendes qué es lo que te pasa, jamás podrás arreglarlo.

Ya estoy saliendo del túnel y, queridos lectores y amigos, tengo una sonrisa de imbécil que me ha empujado al trampolín de una piscina, que no sé si está llena o no, pero en la que pienso saltar -aunque a veces me entre el miedo escénico-. Y saltaré haciendo “la bomba” y, chicos, si no hay agua y me parto veinte huesos, volverá la inspiración. (Se es más creativo cuando se está triste/deprimido: demostrado científicamente. ;) )

Además, este año he conocido a gente que me ha cambiado la vida tanto a nivel profesional como a nivel personal.

Creo que para ser bueno en algo, te tiene que fascinar y más si vas a estar hasta los 67 años dedicándote a ello. He tenido la suerte de que se ha abierto ante mí un horizonte lleno de posibilidades realmente fascinantes que me hacen saltar de emoción. No puedo dejar de sonreír cada vez que lo pienso, he descubierto “lo que quiero ser de mayor”. Y lo he descubierto gracias a gente maravillosa a la que conocí de la forma más insospechada y que, si lo pienso, fue todo fruto de una suma de casualidades, una detrás de otra y otra y otra... Porque estaba en el momento perfecto en el lugar idóneo, y a partir de ahí, todo marchó como una cascada hecha por fichas de dominó. Sólo puedo sonreír.

Por otra parte, puedo decir que hoy tengo a mi lado unos amigos a los que adoro y que me hacen sentir, por fin, alguien tan importante para ellos como ellos lo son para mí. Con los que puedo ser yo, que me obligan a ser yo, que les encanta mi yo, que me encantan. Puedo reír, llorar, llorar de risa o reír de mis/nuestras lágrimas. Con los que con una mirada nos decimos todo y rodamos de la risa, con los que tengo expresiones que sólo ellos pueden entender. Patos, pollos, mulas y las compras en Makro, diosas de la caza con collares de la Sirenita, purpurina, mañas que me la lían parda, rubias y ex-rubias peligrosas, planes ppb con mis mosqueteros, futuros escritores de éxito, temazos, enólogos, planes para dominar el mundo..., y, último pero no menos importante, KUDURO. Sólo puedo sonreír.

Por supuesto, mi recuperación no habría sido posible sin mis padres, mi hermana y el resto de mi familia (ya os conté que somos un clan como los Corleone).

A mis padres y a mi hermana les tengo que agradecer muchísimas cosas. He aquí una pequeña lista: Gracias por la paciencia que habéis tenido conmigo; por el cariño que me habéis dado cuando os soltaba zarpazos; por las risas que me habéis provocado con una sola mueca o un comentario; por el apoyo que me habéis dado y el ánimo para que luchara por lo que quería; por soportarme día a día; por decirme cosas que no quería oír pero que necesitaba que me dijeran... Sé que vosotros también lo habéis pasado mal viéndome sufrir, pero con la fe se mueven montañas, y gracias a vosotros he recobrado la fe suficiente y he movido la cordillera enterita de los Andes.

Una mención especial a mi primo JP, con el que formo el matrimonio perfecto. El fútbol sin ti nunca es lo mismo, el resto, tampoco.

Así que, resumiendo: gracias, gracias y mil gracias más.

Hasta siempre, 2010.

Bienvenido, 2011.

***

Espero que todos vosotros estéis pasando unas buenas Navidades, que tengáis una buena salida de 2010 y una mejor entrada en 2011. Yo lo estoy esperando con impaciencia, alegría, sonriendo y con los ojos brillantes de emoción. De todo se sale, así que, recordad, nunca perdamos la sonrisa ni la fe y, si nos caemos, nos levantamos y seguimos adelante.

***

Sé que hay algunos post que no os gustan, o no os gustan tanto como otros que puedo haber colgado ya, o que os parecen una estupidez y pensáis que me los podría haber ahorrado (a veces pienso lo mismo cuando me pongo a leer el blog desde el principio). Pero como os dije el día del primer cumpleaños del blog, esto para mí es una terapia, es un rinconcito donde curarme las heridas y todos y cada uno de los posts que hay colgados, me han servido para estar mejor. Creé el blog para mí, para desinfectarme. Si, además, os sirve a vosotros, no os imagináis lo que me alegro.

Como ya estoy mucho mejor, os habéis podido dar cuenta, el número de actualizaciones ha bajado. Estoy buscando historias que contar menos basadas en cosas que me puedan haber pasado a mí o a los míos para sustituirlas por historias que me hagan disfrutar escribiendo (Como “Un lunes sin ti es otro día de silencio”), pero es más complicado, la inspiración no está mirándose en el espejo y abriendo heridas. Seguiré aquí, me esforzaré para seguir ofreciéndoos lo que sale de esta cabecita cuando lo necesite, cuando quiera mandaros un mensaje positivo (y de paso me lo mando a mí, porque, para qué engañarnos, haber recuperado las ganas de saltar no significa que no me dé miedo darme otro señor tortazo) y compartiendo con vosotros mis “creaciones”, esperando que las disfrutéis.

No sé si sois conscientes de lo muchísimo que llenan vuestros comentarios, vuestros ánimos... Os animo a seguir mandándome mails o dejando comentarios en los posts.

Intentaré seguir a la altura. Gracias por respirar el olor a tinta negra.

FELIZ 2011.

©AC

martes, 28 de diciembre de 2010

¿A quién le importa?


imagen: ¿? (google)

Traducción:

Mi cabeza dice,

"¿A quién le importa?"

Pero entonces mi corazón susurra,

"A ti, idiota..."

AC

martes, 14 de diciembre de 2010

Saltarás.

Sé que en estos momentos en los que desearías que tu corazón dejara de latir, cualquier palabra que pueda decirte para consolarte no surtirá efecto. Sé que sientes que tu corazón sólo late por inercia, como un buen reloj cuyas piezas funcionan a la perfección. Sé que notas sus latidos pero que no los sientes. Sé que de tus entrañas sólo puede salir un grito que desgarraría toda tu garganta. Sé que las lágrimas te abrasan y que los silencios te ahogan. Sé que sientes que has muerto por dentro, que deseas que esto acabe de una vez por todas, que quieres morir porque no eres capaz de aguantar más el dolor.

Lo sé.

Yo también sentí todo aquello. Una vez, hace mucho tiempo ya pero no hace tanto. El paso del tiempo se torna nebuloso, no soy capaz de decir con exactitud cuánto tiempo hace de aquello. Podría mirar un calendario y averiguarlo, pero sin ese calendario, podría decir que ocurrió a la vez hace mucho y poco tiempo. Hace mucho y poco tiempo a la vez porque es una cicatriz que seguirá ahí hasta el día en el que deje de respirar. ¿Por qué? Porque esa herida ha hecho de mí quien soy ahora.

Hace ni mucho ni poco tiempo, pero también hace mucho y poco tiempo, deseé dejar de respirar. Sentí un dolor que no había sentido nunca. Un dolor mucho peor que el dolor físico. Mi esencia, por decirlo de alguna manera, agonizaba y pedía piedad. Mi sueño se desvaneció casi de la noche a la mañana y, con ello, todo el futuro que hasta entoces había imaginado, soñado y estado construyendo.

Sé lo que sientes.

Pero también sé que un día, de la noche a la mañana, sentirás que los latidos de tu corazón vuelven a calentar tu sangre. Poco a poco, volverás a sentir. Y poco a poco irás reconstruyéndote con la ayuda de los tuyos pero también sin ella, sólo con tu esfuerzo, tu sonrisa y tu actitud.

Sé que no lo crees, pero yo lo sé.

Porque también sé que el día que menos te lo esperes recobrarás la fe y la sonrisa y nadie podrá nunca más arrebatártelas. Porque habrá nacido un nuevo tú, una versión más fuerte y mejorada, sin que te hayas dado cuenta. Por supuesto, tendrás miedo de que pueda volver a ocurrir todo aquello por lo que pasaste y casi, y repito casi, acaba contigo. Pero habrás podido comprobar que no sólo no te ha destruído sino que, al contrario, te ha hecho mucho más fuerte de lo que jamás pudiste imaginar.

No lo crees, pero yo lo sé.

Porque después de eso, el día que menos te lo esperes, conocerás a una persona que te haga sentir todo aquello que creíste que jamás podrías volver a sentir. Y hará que quieras lanzarte a la piscina otra vez aunque no sepas si hay o no agua dentro.

Y saltarás.

Y ya nadie te podrá arrebatar la fe..., porque habrás saltado..., y lo habrás hecho con una sonrisa que tampoco te podrán robar.

***
PD: Cuando uno cae, se levanta y sigue adelante.
SIEMPRE
***
AC

viernes, 19 de noviembre de 2010

Un lunes sin ti es otro día de silencio.

La puerta de la nevera es una sopa de letras y palabras. Fue uno de los regalos más tontos de los Reyes y el que más le gustó. A ella y a todos los invitados de la casa que a cada visita dejaban su frase. Cada vez que alguien pasaba por delante de la nevera se paraba a jugar con las palabras imantadas intentando juntar palabras con cierto sentido. El resultado, evidentemente, de lo más variado: “www.bocadillosatisfecho.com”, “a menudo soy insoportablemente perfecto”, “me gustan tus pantalones”, “mi primo es idiota”, “viva la anarquía”, “quiero cerveza”… Todas aquellas frases iban y venían, frases que unos componían y otros mutilaban para crear una nueva. Pero había una que no se podía tocar. Una frase que ella le escribió a modo de disculpa cuando él no volvió hasta el martes tras discutir el sábado por la noche. Había quitado todos los imanes de la nevera y, ahí, en el centro de la puerta, estaba la frase:

Un lunes sin ti es otro día de silencio.


Palabras como dagas directas al corazón desde una garganta abrasada por el dolor. Desde entonces, esa frase presidía la nevera como recordatorio. Desde entonces, las discusiones nunca fueron iguales. En el momento en el que empezaba a temblar el corazón, uno de los dos decía “lunes” y todo acababa. Poco a poco, alrededor de ellas, claro está, las visitas siguieron dejando sus poéticas frases, pero esa era intocable.

Al llegar esa noche a casa después de ver el partido del sábado con unos amigos, se dio cuenta de que ella no estaba y se extrañó, la llamó y no cogió el teléfono. Volvió a llamar sin obtener respuesta. Tras lavarse los dientes recordó que había quedado a cenar con sus amigas en una de sus “noches de chicas”. Al meterse en la cama le mandó un SMS: “Me voy a dormir ya, peque. Pásalo bien y ten cuidado con el coche. Despiértame cuando llegues. Ya he recogido tu vestido de la tintorería. Tq”.
Le despertó el sonido del móvil. Miró el reloj, eran las 3. Era un mensaje de Adriana: “Todo bien. Me quedo a dormir en casa de Marta, no la puedo dejar sola hoy, ya sabes lo de su divorcio. Mña nos vemos. Tq”.

Se despertó el domingo a las 10’30, bajó a por el pan y el periódico y al llegar a casa se preparó un café solo mientras se tostaba el pan al fuego. Trituró un poco de tomate, quitó las tostadas del fuego y fue a la nevera a por el jamón. Se paró y buscó las palabras que tenía en mente, no las encontró pero soltó una sonora carcajada al leer el “pin, pan, pum” que sólo podía haber escrito Jaime. Se sentó en la mesa de comedor, echó aceite a las tostadas con tomate y jamón y se puso a leer el periódico. Estuvo leyendo hasta las 14, el periódico del domingo siempre viene con muchos suplementos y, como nadie le veía, estuvo hojeando el catálogo de juguetes, como hacía desde que era pequeño siempre que estaba a punto de llegar la Navidad.

Preparó comida para uno, Adriana le había mandado otro SMS diciéndole que se quedaba con Marta hasta las 8 de la tarde cuando le haría el relevo Sonia, no querían que se quedara sola.

Después de comer un buen plato de risotto con champiñones (de sobre, claro), se echó en el sofá una siesta corta, porque había quedado a ver el derby madrileño del domingo. Se levantó, se duchó, y fue al cuarto a vestirse. Hizo la cama y vio en el sofá el vestido azul de Adriana. Sonrió. Era el vestido que llevaba el día que se conocieron. Era su vestido favorito, de él y de ella.

Al volver a casa a las 11, Adriana todavía no había llegado. Supuso que se les habrían complicado las cosas con Marta. “Una emergencia”, como ella solía decir. Como iba con sueño por las cervezas que se habían tomado viendo el partido, se quedó dormido rápidamente.

Le despertó el sonido del móvil. Miró el reloj, eran las 2. Era el número de Adriana:
- Hola, peque, ¿dónde andas?
- Buenas noches, ¿es usted Pedro? – dijo la voz de un hombre.
- Sí – dijo incorporándose en la cama.
- ¿Pedro Álvarez?
- Sí, soy yo. ¿Quién es? ¿Qué pasa?
- Mire, le llamo porque acabamos de ingresar a Adriana Prior y usted es el número de contacto para emergencias que tiene en el móvil.
- No, no puede ser, tiene que haber un error.
- ¿No es su mujer?
- Sí lo es. ¿Está bien? ¿Qué le ha pasado?
- Tiene que venir al hospital lo antes posible. Está ingresada en el Hospital Universitario Jiménez Pastor.
En la radio, suenan las señales horarias. El locutor se aclara la garganta y empieza a dar el resumen de las noticias del fin de semana:

- Buenos días, son las 7’30 de la mañana. Barack Obama, presidente de los Estados Unidos, visitó ayer por sorpresa a las tropas americanas en Afganistán. En la rueda de prensa insistió en lo fundamental de la victoria de las tropas de la OTAN en ese país tanto para la estabilidad de la zona como para la seguridad mundial. La otra gran noticia internacional es el rescate financiero a la banca irlandesa que está lastrando los resultados de nuestro mercado. En cuanto a noticias nacionales, seguimos con la nube de protestas provocadas por las indefendibles declaraciones que se han dado en la campaña electoral catalana y en ciertas mesas redondas de tertulianos. Seguimos, además, con el trágico goteo de muertes en la carretera. Tres mujeres de entre 28 y 35 años han muerto esta madrugada en un accidente de coche al chocar frontalmente con otro vehículo que circulaba en dirección contraria. El conductor ha resultado herido y triplicaba la tasa de alcoholemia permitida. Y ya son 137 personas las que han perdido la vida en las carreteras en lo que va de año. Y, ahora, las noticias locales con la situación del tráfico y la predicción del tiempo para hoy.
Al mismo tiempo Claudia abría la puerta de casa de su hermano. Condujo al fantasma hasta la cama, fue a la cocina a por un Lexatin y un vaso de agua. Al llegar a la habitación vio a Pedro petrificado en la puerta mirando un vestido azul que había encima del sofá. Se acercó a él y le cogió la mano. Estaba temblando. Le llevó hasta la cama, le desvistió, le dio las pastillas y le acostó. Pedro le pidió que le acercara el vestido azul.

Se durmió abrazado a él.
La despertó el ruido de un vaso rompiéndose contra el suelo y unos sollozos que venían de la cocina. Sobresaltada, se levantó del sofá del salón y fue corriendo hacia allí. Se encontró a Pedro apoyado en la puerta de la nevera, todavía más pálido que antes de dormir. Se giró al oírla llegar y le dijo:

- Hoy es lunes, Clau.
- Sí, hoy es lunes.
- No, Claudia, no lo entiendes. Hoy es lunes y todo está en silencio.


AC

jueves, 11 de noviembre de 2010

Sigo caminando.

Tras estas semanas de desconexión, vuelvo. Poco a poco, pero vuelvo. Sigo aquí, tras unas semanas en las que he estado analizándome y analizando los resultados de ese escáner exhaustivo. Todavía no sé si he llegado a alguna conclusión, cosa que me hace pensar que no lo he conseguido. Miento. He llegado a ciertas conclusiones, pero como no me acaban de gustar, prefiero pensar que me estoy equivocando en el análisis de los datos (aunque sé perfectamente que no lo hago - curioso lo de engañarse a una misma -). Así que aquí estoy, flotando en una nebulosa, dejándome llevar por la corriente, intentando no pensar demasiado porque me agota y me agobia, centrándome en temas que me apasionan y mantienen mi mente ocupada y mi corazón anestesiado.

Pese a todo, no me rindo. Veo la luz al final del túnel y sigo teniendo fe, eso no me lo quitará nadie nunca.

Como dijo la viuda de Marcelino Camacho en el acto de homenaje-despedida en el centro de Madrid:

Cuando uno cae, se levanta y sigue adelante.

Caí, me lenvanté, y, por fín, con la ayuda de mi fisio, ya casi no cojeo.

Pronto, más relatos.
Mai.

sábado, 9 de octubre de 2010

Tus ojos brillan.

Radiante. Te duele la cara de tanto sonreír. Vas de punta en blanco siempre. Siempre miras a los ojos. Siempre escuchas con atención. Escuchas y asientes. Ríes. Miras la puerta. Vas a por otro refresco. Vuelves. Te reenganchas en la conversación. Te presentan a nuevas personas. Tienes que sonreír y aguantar. Sonríe, sé buena, sé guapa, ten estilo, sé amable, sé simpática, sé interesante, sé inteligente, ríe, discúlpate, despídete, ríe, sé amable, vuelve a despedirte y márchate. Llega a casa exhausta. Mírate al espejo mientras te desmaquillas. Tus ojos brillan..., pero no sabes muy bien por qué.

***

[Cuando te observas durante un tiempo a ti misma como un espectador y al acabar no sabes exactamente lo que has visto es el momento de pararse a pensar. ]

AC

jueves, 30 de septiembre de 2010

Desde la oscuridad.

Era la novena llamada del día. La ignoró y se levantó a por un vaso de agua.

El concierto había sido hace tres meses y ella seguía dando vueltas en la cama sin poder dormir. Los acordes de su guitarra y los versos de sus canciones resonaban en su cabeza. No había olvidado sus besos, su mano en la cintura, sus caricias en las mejillas... Ni los latidos de su corazón ni el compás de su respiración la mecían ya al dormir. Echaba de menos la tranquilidad protectora de sus brazos y de su olor, la ternura de sus besos y de su mirada. Si cerraba los ojos podía sentir cómo enredaba sus dedos en su pelo, cómo él le acariciaba la frente, la nariz, los labios, las mejillas, las orejas con su nariz. Si cerraba los ojos oía cómo le cantaba sus canciones en un susurro al oído.

Ella había ido a verle tocar aquella noche. Era un placer verle y oírle tocar desde la esquina más oscura del local sin que supiera que estaba allí disfrutando de todo él en la distancia.

Esa había sido la última vez.

Esa noche él no la buscó con la mirada. Esa noche no había ido marchitándose su sonrisa al no encontrarla. Esa noche no se le había iluminado la cara al verla aparecer en la primera fila a la izquierda, como siempre, durante la última canción.

Esa noche él había encontrado otra mirada que sostener y otra sonrisa que iluminar.

AC

viernes, 24 de septiembre de 2010

No me gustó.

Desde el momento en el que nos conocimos me intrigó tu mirada. Yo, que vengo de una familia de ojos claros como los míos, me siento terriblemente atraída por unos ojos marrones o negros (cuanto más oscuros, mejor). Son como un imán. El caso es que no me he podido deshacer del recuerdo de tu mirada. ¿Por qué? Porque no era capaz de descifrarla. Se me resitía. Una noche, tras unas cuantas cañas y un momento tuyo de debilidad en el que bajaste la guardia, entendí lo que escondía el brillo de tu mirada. Y no, no me gustó en absoluto. No me gustó y sigue sin gustarme porque ya tengo suficiente con mi corazón roto como para ocuparme de arreglar otro.

©AC

jueves, 23 de septiembre de 2010

¿Lo sé?

Has sido la piedra con la que caí dos veces. Ahora que has vuelto a aparecer y mi vida ha vuelto a temblar, espero haber madurado lo suficiente para no volver a caer. No te lo mereces. Lo sabes. No te lo mereces. Lo sabes y lo sé. No te mereces nada de mí. Lo sabes. No te mereces que vuelva a caer en tus sonrisas, besos, abrazos y miradas. No te lo mereces. Lo sé. Lo sé... ¿Lo sé?

©AC

sábado, 18 de septiembre de 2010

Hay veces que sabes que ya has visto suficiente.

Hay veces que sabes que ya has visto suficiente cuando has visto suficiente. Cuando esa gota que colma el vaso y que hace que el líquido se derrame es suficiente para que lo que se moja nunca vuelva a ser igual por mucho que intentes secarlo al sol. Es ese instante, ese segundo, ese momento en el que algo hace "click", lo que se convierte en un punto de inflexión en tu vida. Sin más, sabes que ya no hay vuelta atrás y que no puedes hacer nada por evitarlo porque algo ha cambiado y nunca volverá a ser como antes.

Simplemente, hay veces que sabes que ya has visto suficiente.
Lo sabes y no necesitás más.
©AC

martes, 14 de septiembre de 2010

Como una adolescente.

No te acerques.

No te acerques porque cada vez que vuelves a mi vida me haces sentir como una adolescente.

©AC

martes, 7 de septiembre de 2010

Un piano desafinado.

Te tengo delante, mirándome, sonriendo. Me miras y me dices con la mirada cosas que ahora mismo no puedo afrontar. Lo paso bien contigo. Contigo estoy tranquila, estoy cómoda, estoy contenta y risueña, pero cuando me miras así, no consigo, no puedo sostenerte la mirada. No soy capaz. No es porque no me guste la idea, porque alguna vez te he lanzado alguna mirada de socorro, no es por eso. No soy capaz porque me da miedo todo lo que veo en tus ojos. Me da miedo esa fe ciega que emanas en que no hay nada que pueda hacer que evite lo que los dos sabemos que pasará, que no hay nada que pueda hacer que esto vaya mal. Vamos por la calle caminando uno al lado del otro pero siempre sin tocarnos. Ahora que lo pienso, nunca nos tocamos más que para darnos los dos besos de saludo y los dos de despedida. Lo pasamos bien juntos, nos reímos mucho, nos llevamos bien, nos divertimos, nos entendemos, nos escribimos, nos llamamos, nos vamos a comer, a merendar, a cenar, de cañas... Cada vez nos vemos más, somos más "nos", pero durante esas miradas todo se vuelve tenso y el contacto físico, más todavía. Ninguno de los dos ha dado un paso por miedo a espantar al otro y, para qué engañarnos, porque sabemos que no estamos preparados para algo así. Para qué arriesgar lo que tenemos si puede acabar mal, al fin y al cabo, no se suele encontrar a mucha gente con la que te sientes bien y te entiendes tanto desde el primer momento.

Dime qué futuro tenemos si somos dos corazones remendados.

Dime qué ves en mí si sólo tengo un piano desafinado.
©AC

lunes, 30 de agosto de 2010

Tecnología rebelde.

No me despedí por las vacaciones porque en ningún momento llegué a tenerlas y mis neuronas se colapsaron. Oficialmente llevo de vacaciones desde el día 20 y estoy intentando descansar y deshacerme de mi color natural, es decir, el blanco nuclear, por un tono mínimamente tostado. De todos modos, mi querido ordenador ha decidido hacer desaparecer unos cuantos relatos que tenía guardados y que tenía pendiente publicar. Pondré patas arriba la habitación, el pc, disco duro y USB para encontrarlos... Espero que sólo con meterles el suficiente miedo a estos aparatos hagan que mis relatos reaparezcan en pantalla. Si no lo consigo, tocará hacer memoria y volver a escribirlos, como igual estoy unos días fuera, puede que tarde en actualizar el blog. No os enfadéis y dejéis de visitarme y tened un pelín más de paciencia que yo.

Espero que hayáis pasado un verano relajante y con una tecnología amable y a vuestro servicio y no una rebelde como la mía.

Un abrazo y hasta muy pronto,
AC.
©AC

miércoles, 4 de agosto de 2010

Con extra de queso.

Porque los mejores chistes son los más estúpidos.
Porque los mejores días son los que empiezan como uno más.
Porque los mejores amigos acaban siendo los más inesperados.
Porque los mejores despertares no son siempre los acompañados.

Porque las mejores risas son las que transforman lágrimas.
Porque las mejores cervezas son las que tomas con un buen amigo.
Porque las mejores miradas son las que consiguen decirlo todo.
Porque las mejores tardes no son siempre las de verano.

Porque los mejores manjares pueden ser las pizzas descongeladas con extra de queso.
A mis amigos.
Gracias... por todo.
©AC

sábado, 31 de julio de 2010

No consigo poner más que frases sobre el papel...

Estuve fuera una semana y he dejado escapar dos, lo siento. Mi semana fuera me trajo una sorpresa totalmente inesperada que me dejó tambaleante y esta semana ha sido rara cuanto menos. Tengo mil ideas en la cabeza pero están un poco atascadas, no consigo poner más que frases sobre el papel...

Os dejo el videoclip de la canción 9 crimes de Damien Rice que refleja perfectamente todo lo que no consigo decir.


sábado, 17 de julio de 2010

Pequeña pausa.

Hola a todos,

Voy a estar unos días fuera así que no voy a poder actualizar la próxima semana, prometo volver con ideas para historias nuevas. De todos modos, el mail sigue abierto y tendré acceso a él, podéis escribirme como siempre.

Sed unos buenos malos, o unos malos buenos, lo dejo a vuestra elección.

Os dejo con uno de los poemas que forman "La voz a ti debida", de Pedro Salinas (Madrid 1891- Boston 1951) [pubicado por Alianza Editorial].

Disfrutadlo y feliz semana,
AC.
***

Tú vives siempre en tus actos.
Con la punta de tus dedos
pulsas el mundo, le arrancas
auroras, triunfos, colores,
alegrías: es tu música.
La vida es lo que tú tocas.

De tus ojos, sólo de ellos,
sale la luz que te guía
los pasos. Andas
por lo que ves. Nada más.

Y si una duda te hace
señas a diez mil kilómetros,
lo dejas todo, te arrojas
sobre proas, sobre alas,
estás ya allí; con los besos,
con los dientes la desgarras:
ya no es duda.
Tú nunca puedes dudar.

Porque has vuelto los misterios
del revés. Y tus enigmas,
lo que nunca ententenderás,
son esas cosas tan claras:
la arena donde te tiendes,
la marcha de tu reló
y el tierno cuerpo rosado
que te encuentras en tu espejo
cada día al despertar,
y es el tuyo. Los prodigios
que están descifrados ya.

Y nunca te equivocaste,
más que una vez, una noche
que te encaprichó una sombra
-la única que te ha gustado-.
Una sombra parecía.
Y la quisiste abrazar.
Y era yo.

viernes, 16 de julio de 2010

Tres años y medio después.

Se despertó sobresaltada. No había sido una pesadilla, no. Había revivido el momento en el que todo cambió, en el momento en el que ella cambió para siempre.

Lo sigue viendo, como una película que se ha rayado, la vez que le vió marchar y cuando realmente supo que todo había terminado.

Plantada en la parada del bus de Sevilla, principio de línea del 150, y no se puede mover. Está ahí, congelada, mirándole a través de la marquesina. Ve su espalda. Ve cómo va caminando hacia Gran Vía hasta que se pierde por una callejuela. Ve su pelo, la capucha de su sudadera, su cazadora, sus manos en los bolsillos, la cabeza agachada. Ve cómo acelera el paso porque sabe que le está mirando mientras ella lucha por controlar las lágrimas mientras le arde la garganta. Todavía es capaz de sentir el calor de sus labios en los suyos mientras ve cómo se va rápido y sin darse la vuelta porque está igual que ella. Porque ha sido El adiós. El fin inesperado de una gran historia.

Tres años y medio después esa imagen sigue nítida en su memoria. Puede ver todos los detalles. Cómo iba vestido, cómo se reflejaba en el charco del suelo las luces de neón del Starbucks de la esquina... Puede revivir esa tarde de despedida. Tres años y medio después sigue sintiéndose abandonada cuando revive esos instantes. Parece mentira, tres putos años y medio después.

Y desde ese instante, no ha dejado de sentir ese vacío dentro de ella, no ha dejado de sentirse sola, no ha dejado de silenciar una parte de ella que pide a gritos un abrazo y que la quieran insonorizando todo con una buena capa de hormigón armado. Pero desde ese instante, tampoco ha dejado que se le acerque nadie pese al pánico que le da morir sola.
©AC

viernes, 9 de julio de 2010

Uno.

foto de: www.lebensfreude.li/


Ha llegado por fin el gran día. Os preguntaréis a qué se debe.

¡Resulta que hoy el blog cumple un añito!

Lo que empezó hace un año como una pequeña aventura para mí, una ventana al mundo en la que poder vomitar todo lo malo que llevaba dentro (llevaba un año y medio un poco complicado) se ha convertido en un proyecto que me divierte y me fascina.

Hace un año jamás habría podido imaginar que este rincón de la red me haría pasar tantos buenos momentos, que lo citarían en la Cadena Ser y que superaría en un año las 5000 visitas. He de decir que me sigue emocionando ver cómo suben pasito a pasito.

Quiero daros las gracias a todos: familia, amigos, bloggeros y anónimos, que con vuestros comentarios en persona o por mail me hacéis sentir muy respaldada.

Gracias por estar ahí, por apoyarme y por motivarme para seguir buscando historias para escribir y compartir con vosotros.

Gracias a todos, de corazón.
De momento no se me han acabado los cartuchos de tinta negra,
espero que a vosotros os siga gustando ese olor.

El siguiente relato "Las canciones me las sé; su historia, no.", fue el que hizo que se me ocurriera abrir este blog.
Es una historia real que me ocurrió en el metro.
Después de ese encuentro, llegué a casa y me encerré a escribir, este fue el resultado.
Espero que os guste tanto como a mí me emocionó vivirlo y escribirlo.
Disfrutadlo.

Un abrazo a todos,
AC.

Las canciones ya me las sé; su historia, no.

21:34 del 22 de abril de 2009.

Estación de metro Bilbao, línea 1.

Andén con dirección a Pinar de Chamartín.

El próximo tren llegará en 2 minutos.

En el ipod suena Nice thick feathers, de Russian Red.

EL TREN VA A EFECTUAR SU ENTRADA EN LA ESTACIÓN. DEJEN SALIR ANTES DE ENTRAR.

Me levanté con los últimos acordes. Ya sentía el traqueteo del tren en el suelo, notaba cómo corría el aire por el túnel. Ahí estaba. Me coloqué en el punto exacto donde sé que quedará una de las puertas.

Entré como una madrileña más en el vagón de metro con los ojos fijos en mi objetivo: ¡Asiento libre en hora punta! Me senté sin mirar a mis vecinos, me coloqué el bolso encima de las rodillas y, encima de él, el diccionario bilingüe de italiano-español que acababa de comprarme.
- ¡Qué libro más gordo! ¡Déjalo para leerlo este verano, niña! - oí que me decía una voz desde mi derecha a pesar de llevar puestos los cascos del ipod.
Me giré. Me golpeó un cierto aroma dulzón. Me encontré a un hombre canoso, con la piel curtida, las manos agrietadas. Y unos ojos. Unos ojos verdes, cristalinos, unos ojos que me sonreían y miraban divertidos mi gran libro.

- No, señor, no es un libro, es un diccionario.
- Ah. ¿Y para qué quieres tú un libro tan gordo? - insistía.
- Pues porque lo necesito para traducir.
- Ah, ¿sí? Creí que eso de traducir era hablado.
- Bueno, sí, pero también de lo que está escrito.
- ¿Y qué traduces, niña?
- Libros, películas, contratos… Lo que la gente necesite.
- Vaya. Libros, ¿en serio?

Le sonreí y asentí.

Oí unas risas de unos chicos de mi edad que debían estar pensando cosas del tipo “¡Joé, con el viejo!”, “Menuda le ha caído a la pobre. Qué pringada, qué tío más pesao.” Les miré con una mirada entre sorprendida y enfadada.

Será porque mi abuela, mi Abá, mi Abaíta de mis amores, mi ratulinet, se apagó sin hacer ruido en octubre, y la echo de menos horrores, y que me acuerdo de cuando me contaba sus historias de la Guerra Civil, de cómo la vivió, de qué fue lo que sintió, y de cómo a veces me desesperaba cuando me contaba historias que había oído una y mil veces, pero que me encantaba bajar un par de pisos para verla y estar con ella, y oír su voz, esa voz que tanto echo de menos, que tanto me falta, esas historias que pagaría por volver a oír. Ya me daba cuenta cuando la fui viendo marchitarse, aunque a veces ella me pasara sus nervios a mí, pero al escucharla a ella deseaba poder revivir a mis abuelos y preguntarles cómo lo vivieron ellos, “Oye, Avi, ¿cómo fue la batalla del Ebro? ¿Cómo conseguiste escaparte? Cuéntame tu historia, ¿Cómo te sentías? ¿Cómo fue cuanto volviste a casa?” Cuéntame cómo, cuéntame qué, cuéntame cuándo. Cuéntame cómo te convertiste en arquitecto, en ese arquitecto que se asoma por las calles de Madrid cuando viajo en bus, y te asomas y te siento más cerca y siento que sigues ahí a pesar de haberte ido hace tanto tiempo, y que sigues atentamente la evolución de esa nieta que, cuando tenía apenas unos meses decías, “Esta niña es lista, muy lista”. Y tú Aitá, cuéntame por qué te dejaron la pierna así, ¿fue aquí, en la cárcel? ¿o fue en Rusia? Cuéntame cómo llegaste a las olimpiadas de invierno, cómo fuiste un abanderado pese a tu cojera. Maldita guerra, maldita. Y tu Amá, dime, cuéntame, quiero saber por qué eras como eras. Quizás por todo eso necesito escuchar historias para conocer lo que forma parte de mí y que no podrán contarme, me encantan las historias que rellenan los espacios de la Historia contada por los libros, es mucho más intima, más ilustrativa, más impactante, son más que números y fechas, son vivencias y sentimientos.

Sea por lo que sea, les miré muy molesta y se callaron. Volví a mirar a mi memoria histórica viviente.

- Ay, ¿sabes que lo que haces es muy importante? De verdad, es importante.

Y me lo decían unos ojos sinceros, acuosos, que me emocionaron. Por primera vez en meses sentí que de verdad tenía cierto sentido estudiar traducción. Ya me lo decía mi Abá pero no le veía mucho mérito, la verdad. Ya entiendo por qué, y me hizo sentir especial, por ti mi Abá, por vosotros… Ayudo a los demás a comprender cosas que están en otros idiomas, que no podrían entender, soy un puente, son una pieza esencial para unir culturas.

- Yo no pude estudiar porque me pilló la guerra.

Silencio, le brillaron más aún los ojos. Sentí cómo todos sus recuerdos pasaban por delante de sus ojos y le encogían el corazón. Me entraron ganas de abrazarle. Qué abrazona que soy, ya me lo dice mi hermana.

- Sabes -siguió-, es curioso cómo se nos quedan unos recuerdos y otros no. Cómo a veces se nos vienen a la cabeza recuerdos buenos y malos, con solo un olor, con una sensación.
- Y tanto - contesté.
- Yo tenía sólo dos añitos y medio, y recuerdo estar en la casa con mi padre y mis tíos. Y que ellos estaban muy nerviosos. Y me escondieron en un baúl de la casita y me dijeron que me tenía que estar muy quietecito, muy callado y no hacer ruido, porque iba a venir el hombre del saco y no me tenía que encontrar. Yo me quedé ahí, con mis dos añitos y medio, creo que estuve tan quieto e hice tan poco ruido que por un momento desaparecí del mundo. Luego volvieron mi padre y mi tío, pero mi tío Pedro no estaba. Mi padre, Antonio, y su hermano, José, estaban muy nerviosos. Mi tío fue a por mi hermano. Yo no sabía muy bien qué hacer y no entendía qué estaba pasando. Mi padre y mi tío hablaron nerviosos y luego se despidieron. Y ahí, en medio de la noche, mi tío nos subió a mi hermano y a mí en el borriquito y nos lanzamos a la carretera lloviendo, nos íbamos a Madrid.

Me miró, yo estaba emocionada, nerviosa, me latía el corazón rápido. Cuántas vidas rompió esa guerra. Maldita guerra, maldita.

- Mi padre no vino porque era capataz en una mina, y estaban cavando a 300 metros una piedra muy dura, tú no la conocerás, pero era una piedra negra muy dura. Y hubo un accidente. De eso me enteré mucho después.
- Vaya.
- Sí, esas cosas pasaban sabes, no había la seguridad que hay hoy.
- …
- Como te decía, a mí me pilló la guerra y no pude estudiar. Pero habría sido un buen estudiante porque tengo cabeza, sabes, mis hijos son listísimos, y mis nietos son superdotados. Mi hija.. ¡Ay, mi niña! Una niña rubita, con los ojos claritos, preciosa. Así como tú. Que tenía una cabeza increíble, era superdotada, sabes, se la llevaron a estudiar a Finlandia, fíjate, ¡a Finlandia! Cuando volvió parecía una muñequita con sus ropas y su pelo… Pero luego un amigo suyo la enredó en la droga y ya no salió y se me fue.

Se me encogió el corazón.

- Lo siento muchísimo.
- La droga es muy mala, hay cosas muy malas en este mundo. Yo si hubiera podido habría estudiado, y lo habría hecho bien, tengo cabeza, incluso ahora con mis sesenta y tantos. Leo mucho sobre las cosas de la mente, las enfermedades mentales, me interesa mucho. Mi hija estudió esas cosas. También he leído cosas de la Cienciología esa, pero yo sé diferenciar entre el amor y la adoración, entre lo mío y lo de los demás, entre lo que necesito y lo que no. Mi madre siempre me llamaba “humilde”. Durante toda mi vida sólo he buscado lo necesario para sobrevivir. Yo soy feliz con mis tierras, mis huertecito con mis árboles, mis limoneros, mis naranjos, no necesito más. Cuando no puedo más, salgo al jardín, cierro los ojos y respiro y doy gracias por seguir aquí, por tener ese trocito que es mío y sólo mío, mi pequeño lugar en el mundo que me trae paz.
- Debe ser precioso.
- No tanto, pero es mío, es mi rincón, es mi paz.
- …
- Bueno te dejo que seguro que las historias de este viejo no te interesan nada, ponte tu música, te dejo tranquila.

Y no quise. No quería que dejara de hablar así que me negué, con cierta brusquedad pero con toda mi sinceridad:

- No, señor, las canciones ya me las sé; su historia, no.

Y otra vez esos ojos emocionados, que me emocionaron a mí también con su emoción. Unos ojos que reflejaban gratitud, me entraron ganas de llorar. Qué blanda que me he vuelto, pero no lo puedo evitar. La historia me toca, a las personas mayores las admiro, todo lo que han pasado, como se han superado, cómo han sobrevivido, gracias a su sacrificio y su trabajo puedo tener lo que tengo hoy. Me emociona y me desgarra el alma. Malditas guerras, malditas. Pienso en todo lo que les debemos a esas personas de las que los jóvenes se ríen, creo que en mis anteriores vidas he debido vivir aquello: Roma, el desembarco de Normandía, la guerra entre hermanos... Algo se mueve dentro de mí con esos temas, una parte de mi ser se rebela, revive. Me emocionan aquellos que sacrificaron su vida por la libertad de la que disfruto, me emocionan y estoy eternamente agradecida. Y me gusta conocer la Historia y contársela a todos aquellos que no la pudieron estudiar.

- La vida pasa, pero hay que disfrutarla. Yo ahora estoy más triste, porque veo cosas que me entristecen. Sobre todo por la noche. Yo cuando me voy a dormir me voy muy triste, ya me lo dice mi mujer, pero pienso en todo el día que he pasado y en la noche, todo es negro por la noche, y me da miedo. Y cuando me despierto por la mañana y veo que sigo aquí, doy gracias por tener un nuevo día por delante, una nueva vida que vivir.

Otra mirada. Corazón encogido. Estoy emocionada. Necesito un abrazo. Qué abrazona que soy, ya me lo dice mi hermana.

- ¿En qué estación estamos ya?
- Vamos a llegar a Plaza de Castilla.
- ¿Ya? ¡Qué rápido! Pues yo me bajo aquí, chiquita. Muchas gracias. Espero que todo te vaya muy bien.
- Gracias, señor, cuídese y que le vaya muy bien.

Sus ojos me sonrieron, se dio la vuelta, se fue.
Y ahí, en estación de Plaza de Castilla de la línea 1 del metro de Madrid, me abandonó un trocito de la Historia que me dejó con el corazón encogido, con ganas de un abrazo y con unas lagrimitas que luché por controlar.

Quién me iba a decir a mí que un diccionario me iba a regalar toda una historia.

Quién me iba a decir a mí que encontraría un tesoro en el metro de Madrid.

©AC


jueves, 8 de julio de 2010

Disculpas.

Pido disculpas por no actualizar mucho estos días, estoy preparando una sorpresita para el viernes 9.

Espero que la espera valga la pena y ¡que estéis todos celebrando hoy la victoria de la roja!

Hasta el viernes.

AC.

martes, 6 de julio de 2010

Con la D.

Pensar en ti, duele.
Verte así, duele.
Ver cómo pasan los días y nada cambia, desespera.

©AC

lunes, 21 de junio de 2010

No entiendo por qué me sorprende.

Reconozco tu silueta.
Reconoces mi risa.
Reconozco tus andares.
Reconoces mi perfume.

Llegados a un punto en el que hay que ir a por todo o dejarlo ir, parece que has elegido lo segundo y yo, la verdad, no entiendo por qué me sorprende si nunca llegué a esperar nada más de ti.

©AC

martes, 15 de junio de 2010

El tren de las 07:16.

Congelada en Chamartín veo llover.
Estoy un día más parada en el andén.
He vuelto a perder el tren de las 07:16.

***
Hoy he oído hablar en la radio sobre los haikus japoneses, esos poemas de tres versos, este ha sido el resultado.
©AC

sábado, 12 de junio de 2010

Prefiero la manta eléctrica.

Porque hay días en los que te gustaría no salir de la cama y pasar las horas entre el colchón y el edredón sólo con la compañía de las almohadas y del ruido de las gotas al estrellarse contra el cristal de la ventana.

Vuelve a llover en Madrid.

Vuelve a llover y prefiero el calor de la manta eléctrica al tuyo.

©AC

miércoles, 9 de junio de 2010

Como una máquina de escribir.


Queridos lectores, siento mucho teneros tan abandonaditos, no me he olvidado del blog, ni muchísimo menos, pero tengo una monografía que entregar la semana que viene y estoy en modo investigación y reclusión y ¡escribe! ¡escribe! ¡ESCRIBE! Así que inspiración para relatillos no tengo mucha. Al menos con la musiquilla del vídeo en la cabeza se hace un pelín más llevadero (momento de agradecimiento a la música clásica que me ayuda a escribir).

Os dejo una foto de lo único que me rodea últimamente (libros e informes).

PD.1: A todos los que estáis estudiando como yo, ¡ánimo!

PD.2: Lau, fan incondicional, ¡FELIZ CUMPLEAÑOS! Cuando estemos por los madriles juntas tendré material para escribir sobre ti y regalártelo el año que viene.

Espero volver a la actividad de una pieza y cuerda.
©AC

miércoles, 2 de junio de 2010

Por que tu reflejo no se escape nunca de mi espejo.

Pongo mi CD de los Sunday Drivers y te pregunto mientras me enciendo un cigarrillo:

- ¿Quieres una copa?
- Sí, gracias.
- Ponte cómoda, estás en tu casa, ya lo sabes.

Llego a la cocina, saco los vasos y los hielos.

- Absolut limón, ¿verdad? – pregunto asomando la cabeza por la puerta para que me oigas.
- Ya te lo has aprendido – dices con una voz sonriente desde el otro lado del pasillo.

Sonrío yo también mientras lo preparo porque por tus pasos sé que has llegado al salón, has cogido El País y te has sentado en la esquina del sofá que está pegada a la pared. Oigo que trasteas en tu bolso. Al coger uno de los vasos tropiezo con unas sartenes y caen al suelo haciendo un ruido tremendo. Lo recojo todo y cuando voy a llevarte la copa al salón veo que no estás ahí. Voy asomándome a las habitaciones mientras recorro el pasillo y, por un momento, temo que te hayas ido. Oigo unos pequeños ruidos y veo la luz del baño encendida y la puerta abierta. Me acerco y me asomo y encuentro tu imagen en el espejo mientras te maquillas. Te miro unos segundos disfrutando de algo que creí que jamás volvería a ver en ese espejo. Desvías la mirada y ves mi reflejo y te pones roja al ver mi cara de sorpresa.

- Perdona, no..., no quería molestarte, se me ha corrido el rimmel y…

Te ofrezco la copa sin decir nada. Te miro, miro tu reflejo... Os miro a ti y a tu reflejo durante unos segundos y sigo sin poder articular palabra. Preocupada, preguntas:

- ¿Te encuentras bien? ¿Quieres que me vaya?

Te miro a los ojos, sonrío, niego con la cabeza y levanto la copa para brindar. Te ríes de mi cara de idiota y preguntas divertida:

- ¿Por qué brindamos?
- Por que tu reflejo no se escape nunca de mi espejo.


©AC

The Sunday Drivers - Like I do

martes, 25 de mayo de 2010

El mejor comienzo de día.

Me despierta un rayo de sol que se cuela a través de las cortinas. Miro por la ventana y hace un día increíble. No oigo ni un ruido, estoy sola en casa. Me quedo un rato más ronroneando bajo el edredón y decido levantarme. Me voy a desayunar unas ensaimadas de Mallorca acompañadas por un buen café y me preparo unas fresas con azúcar. Estoy sola así que decido disfrutar de uno de mis placeres favoritos: un baño interminable. Lleno el baño de velas, lleno la bañera con agua caliente y veo cómo va creciendo la espuma. Cuando está lista pongo mi CD de James Taylor (regalo de un buen amigo) y me sumerjo en mi burbuja. Música, velas, agua caliente, espuma y fresas con azúcar… El mejor comienzo de día… Aunque faltes tú.

©AC

sábado, 22 de mayo de 2010

Se te están pelando los labios.

La tensión del ambiente me está matando. Después de tanto tiempo, su analítica mirada me sigue poniendo nerviosa. No ha sido una buena idea quedar, no sé en qué estaba pensando. Cojo la caña y le doy un sorbo nervioso mientras miro para otro lado. He bebido con tanto ímpetu que se me ha manchado la nariz con espuma. Con una servilleta de papel me seco la nariz y los labios. Él me mira durante todo el proceso. Desafiante, le miro y pregunto:
- ¿Qué pasa?
- Se te están pelando los labios.
- Ya lo sé.
- Se te están pelando los labios.
- Eso ya lo has dicho.
- ¿Cómo se llama?
- ¿Perdona?
- Deja de hacerte la idiota, dime cómo se llama.
- No sé de qué me estás hablando.
- Rubia, hemos estado juntos mucho tiempo, te conozco, conozco tu cuerpo, te conozco mucho más de lo que imaginas. Sé que se te pelan los labios después de besarte con alguien.
- …
- …
- …
- ¿Y bien?
- Qué pena que conociéndome hasta ese punto decidieras mandarlo todo a la mierda.

©AC

jueves, 20 de mayo de 2010

Gris en un 80%.

Ayer fue un día gris en un 80%. Gris en un 80% es negro menos 20%. Todavía no llego a entender muy bien por qué razón fue un día tan gris porque simplemente podría haber sido gris en un 30% o del azul del que estaba teñido ayer el cielo. El caso es que tuve todo el día el estómago encogido y el cerebro en mil cosas distintas: novecientas noventa cosas estúpidas e irrelevantes; nueve cosas a las que les presto más atención de la que se merecen; y a duras penas le di la importancia debida y merecida a lo único que debería importarme ahora.

Me pregunto por qué me aburro tan rápido, cuándo perdí la ilusión y por qué ya no me hace gracia jugar a esto.

Gris en un 80%, al menos el título no ha quedado mal.

©AC

miércoles, 19 de mayo de 2010

Admítelo.

Te echo de menos.

Necesito de verte.

Tenemos que quedar.

¿Cuánto hace que no cenamos juntos?

Últimamente por Madrid han aparecido carteles publicitarios sin marca por esa moda de crear expectación y que la gente se pregunte qué será antes de lanzar el producto y de que nos llevemos todos un chasco. Como decía, han brotado carteles por toda la ciudad que lanzan mensajes como los que os he puesto ahí arriba. Así que tú un día vas tan tranquila por la ciudad, un día en el que se te van saltando las lágrimas de felicidad por cómo está cambiando tu vida y lo bien que pinta el futuro y vas y lees eso y te quedas con cara de gilipollas leyéndolo (porque has visualizado a alguien diciéndotelo, aunque sea sólo un microsegundo). Y esas odiosas palabras te dan un bofetón y espantan la felicidad y te pinchan el globo del que colgabas y veías todo precioso. Un bofetón que te hace ver que no tienes a nadie que te diga esas palabras y que por mucho que te digas “menuda gilipollez” y muevas la cabeza para sacar esos malditos mensajes de tu cabeza, ya está, ya la has cagado, porque se te han grabado en la retina y por mucho que vayas de dura por la vida y diciéndote a ti misma lo bien que te va y lo mal que acabaste la última vez, en el fondo sabes, aunque no lo quieras admitir, que estás deseando tener a alguien que te despierte por la mañana con un beso o con un mensaje así, que estás deseando, como dice Anna Gavalda en uno de sus libros, que alguien te espere en cualquier lugar..., y que sonría al verte aparecer (añado).


[P.D.: La publicidad ha resultado ser de VIPS.]

©AC

lunes, 17 de mayo de 2010

Blanco y ruido... digo, negro.

Es sorprendente cómo hay días en los que te despiertas y es como si fueras un dibujo en blanco y negro en un mundo lleno de color que sólo ves a través de tu burbuja de cristal. Si, además, es un día en el que te despiertas con una jaqueca como no has tenido en tu vida, esa burbuja produce un eco insoportable.

Espero que hayáis tenido un día mucho mejor que el mío.
©AC

sábado, 15 de mayo de 2010

Bajo la lluvia.

Resguardados del chaparrón bajo el toldo de una de las tiendas de la zona. El ruido de las gotas al estrellarse contra el toldo, las hojas de los árboles y la acera, y el sonido de la respiración acompasada, crean un ambiente que parece irreal. Se miran. Ella le coge de las solapas de la chaqueta de su traje azul oscuro para acercar sus caras. Él rodea su cintura con el brazo derecho y con la mano izquierda le acaricia la cara mientras se produce el primer beso. Sonríen. Se miran. Se besan. Ella, seria, le mira fijamente. Él sonríe intentando romper esa inesperada tensión y le pregunta:
- ¿Qué piensas?
- Nada.
- Me gustaría saber qué estás pensando...
- ...
- ...
- Sólo estoy mirando cómo me miras.
- ...
- Hacía mucho que nadie me miraba así... Haz el favor de no tratarme tan bien.
- ¿Por qué?
- Porque me puedo acostumbrar.

©AC

viernes, 14 de mayo de 2010

Hora 25.

Ayer escuchando Hora 25 (con Angels Barceló - Cadena Ser) oí que iban a entrevistar a Nati de la Puerta y pedían la participación de los oyentes para saber si también tenemos esas manías de escribir en las servilletas, manteles, etc. Yo, en uno de mis momentos, envié un mail comentando que voy por la ciudad con una libreta y un boli siempre (los que me conocéis ya lo habéis visto y podéis dar fe de ello), mandé las frases post-it que subí ayer y añadí el enlace del blog. Pues resulta que lo leyeron en antena (podéis oirlo aquí, minuto 56) y las entradas al blog se han disparado, al igual que mis seguidores.

A todos los nuevos espero que no os maree el olor de la tinta negra, vaya, siendo sincera, espero que os enganche ese olor y os digo ¡BIENVENIDOS!

Gracias a todos por esa curiosidad que os ha hecho teclear la dirección del blog al oírla.
Gracias, gracias, gracias.
©AC

jueves, 13 de mayo de 2010

Literatura en servilletas.

Hoy, al leer el periódico, he encontrado en la sección Cultura una agradable sorpresa. Resulta que la editorial A Fortriori ha publicaco un libro a Nati de la Puerta que se llama Poesía de barra. Un bar de poemas. Es una recopilación de versos, frases y pensamientos escritos en servilletas de papel, manteles de papel, posavasos y demás soportes propios de las cafeterías. Pensamientos que suelen acabar calados y en la papelera. Podéis ver aquí una pequeña muestra.

Yo, desde luego, este finde voy a por mi ejemplar (a ver si lo encuentro), ya sabéis, soy una romántica.


Os dejo mis frases de post-it de hoy.

©AC

martes, 11 de mayo de 2010

Puntos de vista.

Podéis ver un cielo gris y deprimente...

... o unos árboles verdes y magníficos.

Todo depende del punto de vista.

Hoy me ha dado por ser positiva así que he salido a la calle a fotografiar los pequeños regalitos que me daba Madrid.

Pequeña lectura sugerida (razón de mi enajenación mental de hoy) aquí.

©AC

domingo, 9 de mayo de 2010

En mi cajón de los sueños rotos.




Cierro los ojos y me transporto a aquella noche en la que me hiciste revivir. Cierro los ojos y veo tu mirada a través de esa copa medio llena de vino iluminada por la suave luz de las velas. Cierro los ojos y revivo el momento en el que me marchaba de tu casa, te acercaste por la espalda, cerraste la puerta, me abrazaste y me besaste el cuello. Cierro los ojos y vuelvo a dejar que me guíes hasta tu cama. Cierro los ojos y siento cómo desabrochabas la cremallera de mi vestido, cómo me besabas las piernas al quitarme las medias, cómo recorrías con tu nariz mi cara, mi pecho, mi tripa... Cierro los ojos y recuerdo los escalofríos que provocaban tus caricias en mi espalda. Cierro los ojos y veo, siento, huelo cada detalle. Recuerdo el momento en el que se rompió esa copa y abro los ojos. Al igual que guardaste los pedazos de esa copa, yo te guardo en mi cajón de los sueños rotos.


BSO: Gil Scott-Heron __ I'll take care of you

©AC

jueves, 6 de mayo de 2010

Antártida.

Se abre un horizonte ante mí que jamás pensé que contemplaría. Todo un mundo de posibilidades. La inmensidad de lo que tengo delante, tengo que reconocerlo, me impone. Estoy tan desorientada como aquellos marinos que naufragaron en la todavía desconocida Antártida... Pero hay una diferencia, yo voy a sobrevivir.


Para Alejandro y Miguel,
por aconsejarme y ayudarme
a tomar un nuevo rumbo,
por creer en y apostar por mí.
Gracias.
©AC

domingo, 2 de mayo de 2010

Mi propio fantasma.

Salgo de una ducha abrasadora y veo que el espejo del baño está empañado. Noto una presencia blanquecina que se refleja en él. Abro la puerta para que entre la corriente y poder respirar. Poco a poco se va revelando la presencia del espejo. Es cada vez más delgada, se le notan cada vez más las mandíbulas, las clavículas, las costillas, las caderas... Tiene cada vez más ojeras y menos mofletes. Si no fuera porque asocio ese reflejo del espejo conmigo misma y porque la corriente de aire me hace tiritar -que significa que tengo frío, siento y, por lo tanto, sigo viva- , pensaría que es el reflejo de mi propio fantasma.
©AC

martes, 27 de abril de 2010

Que te vaya bonito.

Yo no sé qué careta va a servir.
Si me miras, sólo pienso en huir.
Si mis flores no te gustan,
tíralas, para eso están.
No puedo ofrecerte nada más.

Nada más - J.M. Granados/Mamá-Los Secretos


Me cansé.
Que te vaya bonito.

[Felicidades a todas las Montses]

©AC

lunes, 26 de abril de 2010

Díme.

Y díme, amor, qué es lo que he hecho
para merecerme tal desprecio.

Díme qué he hecho
y díme qué he de hacer
para evitar el frío al amanecer.
©AC

domingo, 25 de abril de 2010

Mi paraíso.


Damas y caballeros, este es mi paraíso. Aquí es donde me gustaría estar ahora, donde me puedo pasar horas con los ojos cerrados simplemente sintiendo la brisa del mar. Aquí se me curan las heridas y todo duele menos. Aquí he pasado momentos inolvidables. De momento, me tengo que conformar con mis pequeños rincones secretos de Madrid. Disfruten de los suyos y si no los tienen, ¡encuéntrenlos!
©AC

sábado, 24 de abril de 2010

Debería darme igual.

Recuerdo la primera vez que nos besamos.
Recuerdo la siguiente vez años después.
Recuerdo las miradas y las sonrisas de la primera y de la segunda vez.

Las recuerdo idénticas pese a estar separadas por años.
Cómo iba a saber que ese recuerdo ahora iba a hacerme daño.

Recuerdo estar nerviosa. Recuerdo que tú también lo estabas. Recuerdo cómo nos brillaban los ojos. Recuerdo cómo me cogías de la cintura. Recuerdo cómo te acariciaba la cara y jugaba con tu pelo. Recuerdo esos segundos antes del beso, con mi frente en tu frente, tu nariz acariciando la mía, mirando el reflejo de mis ojos en los tuyos, los dos sonriendo.
...
Ahora esos besos no te los doy yo.
Ahora esas caricias y miradas no son para mí.
...
Supongo, no lo sé, que ya no piensas en mí.

Debería darme igual.
©AC

viernes, 23 de abril de 2010

Feliz día del libro.



El día del libro tiene su origen en la Diada de Sant Jordi (día de San Jorge) celebrada en Cataluña donde, desde la época medieval, es tradición que los hombres regalen una rosa a su amante y ellas correspondan regalando un libro.

Cuenta la leyenda que cerca de Montblanc había un dragón que tenía aterrorizado al reino. El pueblo, para evitar los ataques, decidió enviar cada día a una persona (que se decidía por sorteo) para que fuera devorada y así calmar al dragón. Un día, del sorteo salió el nombre de la princesa, ella asumió su destino y accedió a ir a por el dragón para ser devorada rechazando las numerosas ofertas de los que se ofrecieron a ocupar su lugar. Fue caminando pues hasta la guarida del dragón pero, cuando éste la iba a devorar, apareció San Jorge y le clavó la espada en el corazón matando a la bestia en el acto. De la sangre que brotó de aquella herida mortal nació una rosa. De ahí que ellos regalen una rosa y ellas un libro, en memora de la leyenda popular.

Feliz santo a todos los Jorges.
Feliz día del libro a todos.

Por cierto, en Madrid esta noche se celebra la noche de los libros, os dejo el link aquí para que veáis la programación y os animéis.
©AC

jueves, 22 de abril de 2010

El día E.

El día E (El día del Español) es una iniciativa que pone en marcha el Instituto Cervantes por segundo año consecutivo para la celabración internacional de la lengua española. Se celebrará el 19 de junio y, entre otras cosas, se revelará cuál es la palabra favorita de 2010. Os explico, podéis entrar en la siguiente dirección y votar vuestra palabra favorita del Español.
La mía me encanta porque se me llena la boca e intento utilizarla siempre que puedo, se puede decir que he apadrinado esta palabra para que no desaparezca, además me parece bastante graciosa (siempre me río cuando la digo, qué le voy a hacer, quien es parda, es parda). Ahí os dejo a mi ahijada: "anonadada".
Preciosa, ¿verdad?
¡Votad la vuestra!

Por cierto, hoy, 22 de abril, es el día de la Tierra y mañana ¡el día del libro!
©AC

miércoles, 21 de abril de 2010

Pequeños grandes placeres 4.

Acostarte tarde porque sabes que al día siguiente puedes quedarte en la cama haciendo cuerpo con el colchón hasta la hora de la siesta.

©AC

domingo, 18 de abril de 2010

Y el otro día me minienamoré.

El otro día al volver de no sé dónde me minienamoré. Estaba ya anocheciendo, iba caminando del bús a casa y me crucé a un chico trajeado (alto, moreno, pelo con corte surferillo, ojos oscuros, sonrisa tímida) que salía del parque empresarial que hay al lado. Nos miramos fíjamente llegar el uno al otro, cuando estábamos a la misma altura nos seguimos mirando, nos cruzamos a pocos centímetros girando ligeramente la cara para seguir sosteniendo la mirada y después cada uno siguió su dirección (no era plan de desnucarse o darse contra una farola). Cinco pasos después, con los mofletes encencidos y una estúpida sonrisa en la boca, me giré a mirarle (cosa que jamás hago) y qué me encuentro..., él también estaba girado mirándome... No sé por qué no nos paramos ninguno de los dos... Bueno sí, por lo de siempre... La próxima vez (que espero que haya próxima vez), le invito a una caña.
©AC

sábado, 17 de abril de 2010

El algodón no engaña.

Curioso cómo son los pequeños detalles los que pueden hacerte ver que hay una persona que te gusta más de lo que pensabas (o quisieras). Me he acordado de la forma de sus orejas en el autobús y me he reído yo sola. Seré gilipollas...
©AC

martes, 13 de abril de 2010

He encontrado un fantasma.

Hoy le he vuelto a ver. Hacía varios días que no me encontraba con él. Hasta que no le he vuelto a ver no me había dado cuenta de qué era lo que me faltaba cuando llegaba al andén. Si él no estaba me daba la sensación de que se me había perdido algo o de que había olvidado algo en la facultad así que me ponía a repasar el bolso para ver si estaba todo en su lugar. Hace un par de meses que le ví por primera vez. No. Miento. Hace un par de meses que me fijé en él por primera vez.

Mocasines azul oscuro. Pantalones de pinzas azul marino. Jersey de punto gris con rayas granates entorno al cuello, las mangas y la cintura. Camisa o polo oscuro. Gafas rojas. Reloj plateado y rojo. Pelo blanco. Mercromina en varios dedos. Nariz roja. Todo conjuntado. Con un períodico, manoseadísimo. Y con su radio, su inseparable radio.

Metro de Madrid. Estación de Bilbao. Andén de la línea 1 con dirección a Pinar de Chamartín. En el ipod suena “Someday” de Sugar Ray.
Llego al andén desde la línea 4. En Bilbao coinciden. Me da igual cuál coger porque las dos me llevan al mismo sitio pero es cuestión de ahorrar tiempo. Como decía, llego al andén y voy hacia el banco que está al lado de unas marcas de agua que hay en el suelo que coinciden con el lugar donde siempre paran las puertas – eso me permite ser la primera en entrar para coger sitio – y que está al ladito del panel luminoso.
Ahí está él, sentado en el lado derecho del banco. Con su periódico. Con su radio encendida. Siempre le he visto exactamente igual. Nunca se levanta conmigo a coger el tren. Se queda sentado con sus crucigramas y su radio. Siempre. Tiene siempre la misma posición. Tiene la radio colocada siempre en el mismo sitio. Quizás si se mueve no le llega bien la señal, quién sabe. Sólo le veo ahí los días que salgo tarde de la universidad. Le veo cuando salgo entre las 8 y las 9’30. Ahí está. Siempre. Siempre que hay Champions. Siempre. Siempre en el mismo banco. Siempre con la misma postura. Siempre con su periódico. Siempre con su radio. Siempre escucha el mismo programa. Siempre la misma ropa. Siempre el mismo aspecto. Siempre con la mercromina en sus dedos. Siempre con sus gafas rojas. Siempre ahí, siempre igual. Nunca nadie le mira, nunca nadie le habla... Quizás es un fantasma al que sólo yo puedo ver.
©AC
Abril 2009

viernes, 9 de abril de 2010

Quería.

Quería ver tu cuerpo al despertarme cada día. Quería ver tus ojos. Quería ser el objetivo de tu mirada. Quería que me regalaras tu sonrisa mil veces al día. Quería dedicarte la mía. Quería acariciar tu cara. Quería hacerte mimos en la cabeza hasta que te quedaras dormido. Quería sentir tus caricias en mi espalda. Quería susurrarte al oído. Quería sentir tu calor. Quería oler tu colonia. Quería que me besaras el cuello cada día. Quería ver cómo te afeitabas. Quería ver cómo te duchabas. Quería ducharme contigo. Quería ver cómo te vestías. Quería reírme de lo que llevabas puesto sólo por tenerte más rato a mi lado. Quería vestirme para ti. Quería ser tu cómplice. Quería ser tu inspiración. Quería ser contigo. Quería que fueras conmigo. Quería reír contigo. Quería que me mimaras. Quería sorprenderte. Quería conocerte. Quería que me conocieras. Quería esperarte. Quería que me esperaras. Quería disfrutarte. Quería divertirte. Quería tranquilizarte. Quería besarte. Quería abrazarte. Quería cuidarte.

Quería quererte, así de simple.

Quería, pero tú no quisite.

©AC

viernes, 2 de abril de 2010

Te sobreviví.

Desde el momento en el que tembló el suelo y se derrumbó el sueño que habíamos construido durante tantos meses me quedé en estado de shock. Primero me quedé entre las ruinas muy quieta, con los ojos cerrados muy apretados deseando despertar y que todo hubiera sido un sueño, como una niña pequeña que desea que la sombra que le da miedo desaparezca. Luego abrí los ojos y ví que era verdad, que estaba rodeada de ruinas, que tenía heridas graves de las que brotaba la sangre a borbotones entre los cascotes y el polvo, pero seguía esperando que vinieras a rescatarme y a curarme. Después ví que no venías, me dí cuenta ya medio desangrada. Tardé en reunir las fuerzas suficientes para salir de donde estaba y arrastrarme hasta una calle donde pudieran verme y ayudarme, pero resulta que una vez allí, todo edificio que me rodeara me daba pavor y me alejaba de él sin pensármelo dos veces por miedo a otro terremoto repentino que resultara devastador y, esta vez sí, lo destruyera todo y acabara conmigo. Como dice Sabina, mi corazón estaba cerrado por derribo. Ahora, tantísimo tiempo después, recibo el alta médica y voy acercándome a esos rascacielos, en algunos incluso me apetece entrar. Por fín puedo decir algo que creía que no podría decir nunca: te sobreviví.
©AC